Mostrando entradas con la etiqueta hipnosis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hipnosis. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de octubre de 2012

Psicologia - Swain, del tratamiento moral a la psicoterapia

Swain, del tratamiento moral a la psicoterapia 

El vocablo psicoterapia en la lengua médico-psicológica se fecha en 1891. Este tratamiento tiene un auge de 20 años notorios hasta decrecer poco después de la Primera Guerra Mundial. 

Las tres fuentes: 


1) Una corriente médico-psicológica relacionada con la idea de “la influencia del espíritu sobre el cuerpo”. Tuke introdujo la expresión de “psicoterapéutico” en 1872. 
Bernheim habla de la sugestión y retoma lo que hace Tuke: “el espíritu humano es una gran palanca y el médico sanador debe utilizarla”. Por este mecanismo, el origen de la psicoterapia se relaciona con la inspiración de un movimiento religioso que consistía en la afirmación “el espíritu al cuerpo de forma completa”, esta convicción se lo consideraba lo más eficaz en la práctica médica. El movimiento tuvo poca influencia en Europa, por lo contrario, en Estados Unidos, jugó un papel determinante. 
Según Bernheim, además de que las principales indicaciones de la sugestión se dirigen a la histéria y a la neurastenia, también se dirige a la intervención del elemento psíquico en la génesis y evolución de las diversas enfermedades. Luego aparecería la medicina psicosomática que surge así por este canal en su primera acepción. 

2) La reactivación de la herencia psiquiátrica del método del tratamiento moral surgida de una nueva problemática sobre las neurosis bajo dos aspectos: el institucional y el individual. 
Mitchell había recomendado en 1875 tratar las enfermedades nerviosas con reposo absoluto y sobrealimentación. Pero de a poco va a insinuarse que el elemento realmente activo en este tipo de tratamiento no es tanto el factor físico que se tenía en la mira: combatir el agotamiento, sino el factor psíquico: asilamiento. 
Durante bastante tiempo no se considero la reclusión de los alienados (es el fenómeno de suprimir la personalidad) tuviera virtudes terapéuticas particulares, la internación obedecía más bien a motivos de orden público y de protección social, que justificaban la hospitalización de estos sujetos. El primer poder que ejerce sobre el paciente “nervioso” es la ruptura con el entorno habitual y con las relaciones familiares (se les prohibía tener contacto con lo que estaban acostumbrados). Contaban con el aislamiento, es decir, con el tratamiento moral. 
De este modo, se ve un cambio en la perspectiva: El aislamiento moral concierne en primer lugar a las enfermedades nerviosas no calificadas como alienación mental. 
En 1870 se crearon una serie de establecimientos especializados bajo la forma de “hospicios hidroterapéuticos”. 
El desarrollo de la idea contemporánea de psicoterapia determinó a la neurosis como trastornos de esencia psíquica. 
La reactivación completa del tratamiento moral será importante sólo en un segundo momento, a modo de reacción contra el nuevo medio “descubierto” alrededor de 1880: la sugestión hipnótica. Charcot sólo tenía interés en el modo institucional. 
Déjerine combina al aislamiento más estricto con el empleo del tratamiento con la palabra, esta innovación es utilizada en el hospital de la Salpetriére. 

3) El impulso central y decisivo de fundación de las psicoterapias vino de la reinterpretación hecho por la escuela de Nancy de los fenómenos hipotéticos de la escuela de Salpetriere. 
Berheim suponía que caer en la hipótesis era una particularidad de todos los hombres. 
Se ordeno el desarrollo tipo del ataque histérico en 4 periodos: epileptoide, grandes movimientos y delirio mental. 
Existencia de tres estadios diferenciados en el hipnotismo o fenómenos hipnóticos: el letargo, la catalepsia y el sonambulismo. 
Berheim desplazara el interés por una patología extraordinaria a una terapéutica extraordinario. 
El estado hipnótico, según Berheim es un estado de subjetividad exaltado. Puede ser producido con o sin sueño. 
La sugestión corresponde a una facultad natural del cerebro humano, consiste en la influencia provocada por una idea sugerida y aceptada por el cerebro y despierta una disposición a la que Berheim llamo “ideo-dinamismo”. Toda idea aceptada tiende hacerse acto. 


Los poderes de la sugestión: 
La sugestión se convirtió en un nuevo poder del hombre sobre el hombre. Debido a esto la sugestión puede ser tanto maléfica (usada para fines personales o criminales), como para una causa benéfica (explotación razonada de esta disposición). 
La terapia de sugestión consiste en colocar al paciente en un estado psíquico (donde reconozca y acepte como reales las impresiones que le sean trasmitidas) este estado es el sueño. 
La psicoterapéutica hipnótica Explora con el objetivo de cura o de alivio mediante un modo artificial. El sueño artificial no es indispensable, Liébault estableció la sugestión verbal, “la sola idea del sueño dada al sujeto alcanza para producirlo”. 
Berheim estableció que el sueño provocado no es necesario para obtener los fenómenos llamados hipnóticos, que todos esos fenómenos pueden ser obtenidos en algunas personas en estado de vigilia, sin maniobras previas, por la sola palabra. 
Gracias al éxito que tuvo la versión de la escuela de Nancy de la sugestión se crearon nuevas revistas especializadas. 
Desde el puno de vista de la historia social de las terapéuticas psíquicas, hay que considerar el nacimiento de esta moda como el momento fecundo de sensibilización de la opinión y del publico cultivado frente a la existencia de otra medicina, a la que se pudiera pedirle ayuda en casos q se la necesitara. 
Psicoterapia se entiende como curación del espíritu pero no solamente del espíritu también como curación del cuerpo por el espíritu. 
La idea de una “terapéutica patogénica” aparece en un momento importante en lo que respecta a la fijación del concepto de psicoterapia en el sentido actual. La teoría freudiana sobre el origen de las neurosis sobre su proceso de análisis no es en absoluto exclusiva. Se trataba de una exigencia intelectual que fue también sentida por otros. 
Dejerine aporta precisión a la noción de manifestaciones funcionales. 
A principios de este siglo la presentación corporal en l queja neurótica representaba una parte considerable y la mayoría de los medico compartía la idea común de un órgano-psiquico Trastornos físicos y trastornos mentales que se comunicaban de manera electiva en los cuadros de neurosis. 
La psicoterapia desde hace cierta cantidad de años sufre una marcada evolución. De ser sintomática tiende cada vez más actualmente a volverse patogénica. El médico no se ocupa mas del síntoma, se aboca a las propias causas de los trastornos ante los q se enfrenta. 
La psicoterapia es un tratamiento patogénico que en presencia de afecciones de origen psíquico, pretende curarlas por acción psíquica. 

Los límites de la hipnosis: 
La psicoterapia hipnótica alrededor de 1900 dejo de ser la práctica de moda, centro de reflexión e interés de los especialistas en pacientes nerviosos. 
El hipnotismo no tuvo tiempo de transformarse, murió rápidamente y desapareció completamente. 
Janet decía que la sugestión seguía siendo un polo de referencia implícito en el campo de la psicoterapia, muchos de los tratamientos psicológicos posteriores a esta época no son mas que metamorfosis de la sugestión. 
Lo destacable en el enfoque de Janet es la capacidad de combinar dos utilizaciones del fenómeno hipnótico. Primero vuelve a una función clásica del estado hipnótico, que llamamos función de verdad. Y también utiliza lo que él llama el sonambulismo provocado con fines de exploración del pasado de las histéricas. Para actuar sobre el propio fondo del trastorno, hay que remontarse primero al origen de la fuente del traumatismo y cuando la hipnosis no alcanza, se utilizara cualquier otra forma de estado segundo capaz de desbaratar la pantalla de la conciencia: escritura automática, sueño o inclusive el habla asociada libremente. 
Freud escribe que mientras procedamos con método, el tratamiento psíquico moderno, se pone en manos de médicos armas mucho más poderosas para combatir la enfermedad. También hizo un estudio de los procesos de la vida psíquica, cuyas premisas descansan en las observaciones hechas a partir de la hipnosis, nos proveerá de las vías y de los métodos. 
La sugestión deja radicalmente fuera de juego el poder reflexivo del paciente, no se trata de una ausencia real de sí mismo, sino de una suspensión de la posesión sobre si mismo. 
La sustitución momentánea de la voluntad del paciente por la voluntad del médico, permitiendo una suerte de trasplante psíquico del movimiento. Hay una capacidad de resistencia del paciente a la sugestión. 
Freud: incluso en la mejor de las hipnosis, el poder ejercido por la sugestión no es ilimitado, sino solamente de una fuerza determinada. El hipnotizado acepta hacer pequeños sacrificios, rechaza los grandes. Incluso cuando la sugestion funciona los limites de su eficacia se revelan en carácter temporario. Provoca la supresión de fenómenos mórbidos, pero solamente por un breve lapso. 
El tratamiento, al repetirse termina por inducir una dependencia del emfermo hacia su hipnotizador, esto es, un desplazamiento de la patología. Las dificultades que se creían superadas resurgen intactas. 
Todas las opciones del area de la psicoterapia se determinan con la relación de la sugestion hipnotica. 

El retorno al tratamiento moral: la persuasión 

Resurgimiento del viejo tratamiento moral en su noción misma y en el espíritu de su dispositivo practico. 
La señal de inicio puede localizarse en un artículo (1890), pero alcanza su verdadero desarrollo en 1895, en 1900 ejerce una influencia en el poder político. 
Dejerine había sido partidario y practicante de la hipnosis, demás había probado la sugestión en estado de vigilia. Su perspectiva es un enfoque de reacción interna a los impasses y a los problemas de la sugestión hipnótica, proviene de una triple exigencia: 

A) una exigencia de profundización; la rápida reaparición de los síntomas luego de su temporaria desaparición bajo el efecto de la hipnosis muestra el carácter superficial de este tipo de tratamiento. 
Dejerine decía que la sugestión en estado de vigilia o durante el sueño hipnótico se dirige al síntoma y no a la causa, solo actúa en la superficie y no en el fondo. 
Solo llegara a ser eficaz si llegara a explicar al sujeto luego de haberle hecho confesar su vida, como y porque se ah enfermando. 

B) se deduce una exigencia de participación del paciente en el nivel de los medios terapéuticos. Esta exigencia es expresada bajo la forma de una protesta ética e incluso política contra la sujeción en la que la hipnosis sumiría a un individuo en relación con otro. 
Camus y Pagniez aseguran que el método consistía en trasformar al hipnotizado en una maquina, en un autómata que responde a un impulso y actúa al despertar sin saber lo que hace ni porque lo hace. Wundt hablara directamente de esclavitud. La dependencia en la que el hipnotizado se encuentra con respecto al hipnotizador no es más que una esclavitud por hora y priva al esclavo no solo del derecho a actuar sino también de la posibilidad de actuar según su propia voluntad. De todos los vínculos que relacionan al hombre con el hombre este es el más inmoral y transforma a uno en maquina del otro. Este tipo de argumentación participa del mito sobre el poder total de la sugestión. 
Es indispensable que se reconozca a si mismo en el proceso de curación, que el mismo participe en su cura, y que esta se efectué bajo su vigilancia y con su colaboración. 

C) se distingue una clara exigencia en relación con el objeto. Una verdadera cura psíquica no puede ser más que la liberación respecto al modo de tratamiento y respecto a la persona del médico. 
Una autentica psicoterapia debe proponerse como fin llegar al gobierno total de uno mismo. La participación consiente y voluntaria del paciente en el proceso de cura le permite a este acceder a una posesión ampliada de su propia existencia. 
El objetivo de la sugestión debe ser el de resolver al enfermo el dominio de sí mismo. 
En oposición a la psicoterapia por sugestión nace una psicoterapia por persuasión 

A) por sugestión: Intenta introducir en la conciencia de un sujeto ideas 
nuevas o destruir ideas existentes, por fuera de su con 
sentimiento y de su juicio.

B) Por persuasión: Pretende que la idea recientemente introducida tenga 
el consentimiento del sujeto. 

Dubois presenta una perspectiva intelectualista y retoma la inspiración original del tratamiento moral de los primeros alienistas. Insiste en el papel que juega en el enfermo el conocimiento de la naturaleza de sus trastornos, en particular, del origen psíquico de las manifestaciones funcionales. 
El tratamiento consistía en conversaciones claras sobre la naturaleza de los fenómenos nerviosos. El punto de partida de la cura es la persuasión del paciente, hay que saber inculcar al enfermo la convicción de que va a curarse. Es necesario que el médico posea el don de la persuasión. 
Es necesario que el médico sepa apoderarse de su enfermo. Es necesario que, desde el inicio, se establezca entre ellos un vínculo poderoso de confianza y de simpatía. 
Dejerine afirma: 

• Que el elemento que interviene en la psicoterapia por persuasión es el elemento efectivo. 

• Que los enfermos solo se curan si logran creer en el psicoterapeuta 

• La psicoterapia solo puede actuar cuando el enfermo deposita en el psicoterapeuta una confianza absoluta. 

• Así como la locura es primitivamente una inmersión de la razón en las pasiones, el estado neurasténico nace en el momento en que la emoción prevalece sobre la razón. 

• No es por el razonamiento que se logra que el paciente recupere la razón sino que el individuo se recupera primero y razona después. 

• Habla sobre el talento del psicoterapeuta y sobre la confianza absoluta que logra establecer entre el y el paciente que en definitiva es el “amor”. 

• La confesión por medio de la persuasión nos devuelve a un individuo absolutamente transparente, que conserva intacta la posesión de si mismo. 
El poder total de la hipnosis es reemplazado por un saber total de la vida del paciente. Es necesario que conozcamos del pasiente su vida familiar, su vida conyugal y sobre todo el estado de las funsiones genitales. 

Es necesario saber todo para comprender todo. 
El objetivo de la psicoterapia debe ser reanudar la continuidad existencial, la reconstitución, la reorientación de la personalidad del enfermo. Esto se da por medio de la movilización de sus capasiades de “emoción estética” , en donde la confesión juega un papel importante. Uno se perdona la falta que se ha confesado. 


El dispositivo analítico como síntesis: 

Se entiende que la fuerza del psicoanálisis freudiano proviene de su poder explicativo. Aparece como el enfoque sintético por excelencia, como la forma de dar respuesta simultanea al mayor número de exigencia. 
Su propia concepción del proceso terapéutico de las neurosis se elabora y desarrolla paralelamente con las enseñanzas de Dubois y Dejerine.
También se sitúa la formación de su idea de cura en relación con el despliegue de las psicoterapias persuasivas. 
Freud estudio los problemas de la sugestión hipnótica, pero no se conformo. Lo que supo hacer Freud es encontrar la vía intermedia entre la sugestión y la persuasión. No se alejo de la hipnosis sin rescatar nada, busco penetrar en su principio activo, aislarlo y conservarlo en la cura.

domingo, 22 de julio de 2012

Psicología - Alberto Bermejo Mercader: Hipnosis y modificación de conducta


Hipnosis y modificación de conducta


Resumen

            La psicología ha dado buenas muestras de su interés por la sugestión y la hipnosis. El empleo de la hipnosis ha derivado en el desarrollo de teorías y técnicas que hoy son empleadas habitualmente por psicólogos cognitivo-conductuales. Sin ir más lejos, Wolpe hace uso de la hipnosis y la utiliza como medio para obtener la respuesta incompatible con la ansiedad en la aplicación de la desensibilización sistemática. El entrenamiento Autógeno de Schultz se basa en la experiencia previa de su autor en el ámbito de la hipnosis y la sugestión. Definitivamente, la consideración del estudio de la hipnosis como técnica de modificación de conducta es recogida por Krasner y Ullman (1965). 


INTRODUCCIÓN

El tratamiento circense que hacen de la hipnosis los medios de comunicación, de la mano de magos, pseudomísticos y supuestos taumaturgos sin escrúpulos, mostrando una imagen de la hipnosis engañosa y oscurantista, entorpecen el desarrollo de lo que puede ser el procedimiento terapéutico que está llamado a ocupar un lugar prominente entre las técnicas utilizables para mejorar la salud mental de los individuos. La hipnosis como procedimiento terapéutico, puede ser considerada como una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios en los procesos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales y conductuales.
            Si echamos mano de nuestros conocimientos antropológicos, observaremos que en todas las culturas, de una u otra forma, los médicos, sacerdotes, curanderos, brujos y chamanes han utilizado los efectos de las sugestiones para "adornar", "destacar" o "potenciar" la eficacia de fármacos y brebajes u otros procedimientos físicos o psicológicos de intervención. Estas sugestiones consistían en ideas, que comunicadas en debida forma a los pacientes, les hacía esperar los efectos más benéficos de los tratamientos. Mediante palabras, gestos, señales subvocales u otros medios de comunicación cualesquiera, explícita o implícitamente la instrucción era: "estos procedimientos (drogas, pociones, ünguentos, hierbas, etc.) tienen propiedades curativas muy potentes. No temas por tu enfermedad, no morirás. Tu salud se reinstaurará; esto te va a ayudar, te curará... tómalo".
 En nuestra cultura occidental, la "sugestión hipnótica" cobra carta de naturaleza de la mano de Franz Anton Mesmer, al que siguieron otros muchos estudiosos, investigadores y clínicos quienes fueron estableciendo progresivamente las bases científicas de la actual hipnosis clínica y experimental.

            Una de las definiciones de la hipnosis más aceptadas por la comunidad científica corresponde a la que en 1955 la Comisión de la "British Medical Association" apuntó: "Un estado pasajero de la atención modificada en el sujeto, estado que puede ser producido por otra persona y en el que diversos fenómenos pueden aparecer espontáneamente o en respuesta a los estímulos verbales u otros. Estos fenómenos comprenden un cambio en la conciencia y la memoria,  una susceptibilidad agudizada a la sugestión y a la aparición en el sujeto de respuestas y de ideas que no le son familiares en su estado anímico habitual. Fenómenos como la anestesia, parálisis, rigidez muscular y modificaciones vasomotoras pueden ser producidas y suprimidas bajo hipnosis". Esta organización, en 1962, determinó aconsejar la utilización de la hipnosis en el tratamiento de distintas neurosis, dolor crónico, así como su aplicación en los ámbitos de la cirugía y obstetricia (Kroger, 1963), lo que contrasta con nuestro asombro al comprobar que nuestra Seguridad Social no admite entre sus tratamientos el empleo de la misma.

La hipnosis no presenta contraindicaciones y es empleada por profesionales acreditados en Psiquiatría, Medicina, y especialmente, en Psicología, siendo las características del estado hipnótico cruciales para la modificación de comportamientos inadaptados y pensamientos irracionales, la integración emocional y para la intervención sobre componentes psicofisiológicos de la conducta.

La hipnosis no es una  terapia por sí misma, sino una técnica especializada que puede ser empleada como catalizador de las técnicas cognitivo-conductuales utilizadas en el ámbito de la Psicología Clínica.

Los trabajos recientes de estudiosos e investigadores en esta área, demuestran que la hipnosis, cuando se utiliza aneja a los tratamientos psicoanalíticos y cognitivo-comportamentales, mejora ostensiblemente sus resultados.

En tanto que la investigación no ofrezca pruebas irrefutables que sugieran un cambio de "estado" cuantitativa y cualitativamente diferente del estado de vigilia, debemos convenir en que los fenómenos hipnóticos provienen de características psicológicas y sociales tales como la motivación, las expectativas de entrar en trance, la creencia y la fe en el hipnotizador, el deseo de agradarle y una experiencia positiva con el trance inicial (subjetivamente interpretado por el sujeto como "muy relajante").

Existe un cierto consenso en el hecho de que la aplicación de las técnicas de hipnosis favorece la aparición de fenómenos psicológicos y psicofisiológicos que caracterizarían al estado hipnótico y que han sido aceptados, con más o menos reticencias, por la mayoría de los autores especializados.

Pensemos por un momento en la importancia de todas estas variables en la consulta psicológica.    Siempre se ha dicho que la "relajación" es la "aspirina" de los psicólogos; quiere esto decir que dado que muchos trastornos cursan con altos niveles de tensión y ansiedad un procedimiento de entrenamiento en relajación es preciso que sea incluido en la terapia. Mediante un rápido aprendizaje auto-hipnótico, el paciente puede relajarse a voluntad en su propio domicilio, mediante procedimientos basados en la sugestión (sugestiones de calma, tranquilidad, relajación muscular, el uso de imágenes y metáforas, etc.), dejando un tiempo precioso en la consulta de psicología para atender otros problemas relevantes al trastorno. Los procedimientos de afrontamiento de miedos y fobias (en los que el paciente debe aprender a "resistir" la ansiedad -mediante exposición o desensibilización p.ej.-) son susceptibles de estructurarse bajo hipnosis: el paciente aprende a afrontar lo que le amenaza -estímulo real o imaginario- bajo "hipnosis", pudiendo posteriormente afrontarlo en un contexto real.
            La hipnosis se emplea también para reestructurar los pensamientos irracionales presentes en los cuadros depresivos (la visión negativa del mundo, de uno mismo y del futuro); existen procedimientos hipnóticos para fortalecer nuestra autoestima; la hipnosis también  se emplea para superar distintas adicciones, especialmente el tabaco; el dolor crónico,  puede aliviarse mediante el empleo de procedimientos hipnosugestivos.  En fin, son numerosos los trastornos psicológicos en los que el empleo de estas estrategias pueden ser de indudable interés para la salud del paciente.

BREVE  EVOLUCIÓN  HISTÓRICA

A lo largo de los siglos han emergido y reemergido antiguos procedimientos de la magia, religión y, posteriormente, de la ciencia. Los antecedentes de la relajación e hipnosis contemporánea aparecieron, por primera vez, hace 5000 años en los rituales mágicos de Egipto e India.  Rituales similares persistieron en los tiempos de los griegos y de los romanos, la dominación celta y cristiana de Europa, e incluso hasta el siglo XVIII. La base teórica de muchos de estos rituales se fundamentaban en la idea de que un espíritu vital, flujo o fluido magnético podía fluir de una persona a otra. Las técnicas incluían la imposición de manos, el enfoque de la atención, la utilización de cánticos y encantamientos, e incluso imanes para dirigir el flujo del espíritu vital.

Mesmer con su método naturalista  fue el precursor directo de la hipnosis contemporánea. Mesmer creía que los cuerpos vivientes poseen un fluido magnético que, cuando se desequilibra, produce miseria y enfermedad. Además, transferir "fluido" a los pacientes necesitados induce en un primer momento crisis o convulsiones y, después, hace que los fluidos se equilibren, curando a los pacientes de diversas enfermedades. Mesmer habló de la magnetización de objetos inanimados, como la madera, el metal, el agua... de la influencia de los planetas en el ser humano y de otros muchos fenómenos extraños. Mesmer hizo especial hincapié en la importancia de sus "pases" (caricias corporales apenas perceptibles) con le objetivo de magnetizar al paciente; las curas que realizaba iban seguidas de crisis y convulsiones, "efecto secundario curativo" de sus pases e inducciones.

El mesmerismo no es el producto del magnetismo animal ni de cualquier otro, sino de la mera imaginación. El mesmerismo tuvo gran influencia en su época. En el siglo XIX Esdaile, entre otros, popularizó las propiedades anestésicas del magnetismo, más que las "crisis" mesmerianas.  Sin embargo la teoría del "magnetismo animal" fue totalmente rechazada por el Abad de Faria (1819) y, posteriormente, por James Braid (1843).

Aunque las teorías de Mesmer se descartaron rápidamente, algunos médicos quedaron muy impresionados por sus resultados. Dos cirujanos ingleses, Eliotson y Esdaile informaron de numerosas intervenciones quirúrgicas importantes realizadas bajo la hipnosis sin anestésico. Según la teoría de James Braid, otro médico inglés influyente, fijar deliberadamente la atención en un estímulo único, continuo y monótono evoca un sueño nervioso especial o estupor, estado que denominó neuro-hipnotismo o hipnosis.

Braid, introducido al "mesmerismo" por Lafontaine, publicó en 1843 su libro titulado The Rationale of Nervous Sleep in relation with Animal Magnetism. En pocos años abandonó explicaciones fisiológicas centrándose en aspectos de índole mental para explicar la hipnosis (imaginación y sugestión). La idea de "inhibición neural" que exploró inicialmente fue recuperada por Ivan Pavlov (padre del conductismo clásico), desarrollando  su concepto de la fisiología del sueño (como una inhibición cortical progresiva, que resultó bastante precisa).
Durante los años 1890 y 1900, el neurofisiólogo berlinés Oscar Vogt desarrolló un método de hipnosis, que es un antecedente de los métodos no autoritarios. En vez de ordenar las instrucciones directamente, él insinuaba amablemente lo que quería que hiciera o percibiera el paciente. Además presentó un método con pasos   sucesivos, el <<método de fraccionamiento>>, en el que se podía hipnotizar al paciente durante unos pocos minutos y después se le despertaba. Finalmente, Vogt realizó la importante observación de que algunos de sus pacientes de hipnosis eran capaces de inducir sus propios estados, semejantes a la hipnosis (Schultz y Luthe, 1959) y que estos estados, cuando se evocaban unas pocas veces al día, parecían tener un valor terapéutico. Estas ideas de Vogt fueron recogidas para el desarrollo del "Entrenamiento Autógeno" por J.H. Schultz, además de ser las primeras observaciones que se realizaban sobre el método de "autohipnosis".

Durante los últimos años del siglo XVIII  se produjo gran polémica y controversia entre dos escuelas de hipnosis representadas por Charcot en la de Saltpêtriere y Bernheim en la Universidad de Nancy. Bernheim argüía que la hipnosis era el resultado de la sugestión y la imaginación, de características psicológicas. Bernheim introdujo el concepto de profundidad de hipnosis (ligero, moderado o profundo). Charcot, por su parte, desarrolló una teoría patológica sugiriendo que la hipnosis era producto de la histeria, siendo ambas consecuencia de un sistema nervioso enfermo. En 1884 y 1885, Charcot logró reproducir "artificialmente" las parálisis no orgánicas mediante el uso de la hipnosis. Asimismo logró resultados en la recuperación de memorias olvidadas por medio de la hipnosis.

            Charcot fue maestro de Sigmund Freud y sus ideas influenciaron poderosamente al inventor del psicoanálisis. Freud fue un entusiasta de la hipnosis, pero mal hipnotizador (estilo de inducción simple, seco y autoritario). En 1.889 cambió de perspectiva, abandonando las ideas de Charcot y reconsiderando las que procedían de la Escuela de Nancy, más centradas en la sugestión, y comenzó a trabajar sobre sus ideas respecto a lo beneficioso de recuperar recuerdos reprimidos de los sujetos mediante hipnosis. Finalmente Freud rechazó la hipnosis como método terapéutico, aduciendo la necesidad por los pacientes de ser plenamente conscientes de sus elaboraciones mentales, desarrollando el psicoanálisis.

            El uso de la hipnosis languideció hasta hace poco, excepto por el trabajo, relativamente poco conocido, de Clark Hull en los años treinta. Su análisis en 1933 sobre la investigación científica en el campo de la hipnosis (Hypnosis and Suggestibility) todavía es considerado como un clásico. Sin embargo, a partir de los años setenta ha disfrutado la hipnosis de un renacimiento significativo, surgiendo esta vez de los Estados Unidos. Aunque hay una serie de individuos, como T.X. Barber, Martin Orne, William Kroger y Herbert Spiegel, que han sido responsables del aumento del interés en, y del empleo de, la hipnosis, ello se ha debido fundamentalmente a la influencia de Milton Erickson. Realmente, el enfoque eriksoniano de la hipnoterapia, especialmente desde la muerte de Erikson en 1980, ha adquirido el estatus de un culto. En el proceso, la hipnosis ha cambiado también de ser principalmente una especialidad médica a ser fundamentalmente una modalidad psicológica.

En la actualidad el estudio y la investigación en el ámbito de la hipnosis goza de buena salud. En los últimos decenios, destacadas agrupaciones internacionales de profesionales de la salud han expresado públicamente su reconocimiento de la utilidad terapéutica de la hipnosis, entre ellas: la American Medical Association, la British Medical Association y La American Psychological Association. La creación de la American Society for Clinical Hypnosis, La International Societe for Clinical and Experimental Hypnosis y la European Society of Hypnosis in Psychotherapy and Psychosomatic Medicine, así como otras organizaciones de ámbito estatal, fortalecen e incorporan la actividad científica, terapéutica, experimental y profesional de un gran números de investigadores y terapeutas que hasta el momento trabajaban en completa soledad.
Para una profundización en la Historia de la Hipnosis, se recomienda la consulta de los trabajos de Edmonston (1986),  Gauld (1992), González Ordi, Miguel-Tobal y Tortosa (1992).

HIPNOSIS:  REPASO DE ALGUNOS ASPECTOS CONCEPTUALES Y TEÓRICOS.

Sugestión

La sugestibilidad se define como apertura para aceptar y responder a ideas e informaciones nuevas. A medida que se transmite una determinada información, dependiendo de su valor intrínseco (afectivo, cognitivo, evaluativo, etc.), puede alterarse la percepción y la conducta de una persona en una o varias áreas de su experiencia vital. Dicha influencia puede facilitarse si el receptor está abierto a nuevas ideas y experiencias. Esa apertura en el paciente es constitutiva de éxito en la aplicación de una técnica de hipnosis.
            De todos es conocido el extraordinario efecto que puede producirse mediante mensajes sugeridos a otra persona con arreglo a unos determinados patrones verbales, no-verbales, temporales, circunstanciales, arquetípicos y relacionales. La capacidad de influir sobre los demás (¿podría incluso considerarse como adaptativa desde un punto de vista filogenético?), o de ser influidos por otros, se corresponde con una cualidad existente en nuestro cerebro de procesar de forma automática (o inconsciente) determinados mensajes cargados de información (o no) significativa, sin mediar análisis crítico (en apariencia). En la experiencia de la sugestión se basan tratados de oratoria, marketing publicitario, el efecto placebo, influencia de masas, teorías de la comunicación, etc. En los procesos hipnóticos la capacidad de hipersugestionabilidad en el paciente queda puesta en evidencia.
Las sugestiones para incitar a la calma y la tranquilidad y despreocupación por la enfermedad ha sido una constante histórica en el discurrir de la medicina, sugestiones que emitían los correspondientes profesionales de la salud de cada momento histórico. El objetivo último era la reducción del miedo, la ansiedad y la preocupación del enfermo.

La sugestión se configura, desde todos los puntos de vista, como una técnica relevante en la consulta del psicólogo; nuestra capacidad de influir positivamente sobre nuestros pacientes es decisiva. Una sugerencia, una afirmación sugestiva, puede modificar una conducta, una emoción o un pensamiento. O incitar al paciente a que lo haga por sí mismo o a que disponga lo necesario para resolver sus problemas.  La hipnosis, al margen de toda confusión historicista,  constituye un procedimiento validado de modificación de conducta,  basada en la sugestión.

Para Yapko (1990)  y Erickson (1980) la sugestión es central en el proceso hipnótico. Erickson la define como "un estado de sugestionabilidad artificialmente reforzado, que recuerda sin serlo al sueño, en el que puede producirse una disociación normal..... la hipnosis es esencialmente un estado de receptividad a ideas y a la apreciación de sus valores inherentes y significativos". Erickson, además, utilizaba procedimientos indirectos, con recurso a las propias historias del paciente para realizar las inducciones, fundamentalmente de contenido verbal significativo.  Yapko considera a la hipnosis como un "proceso" en el que el hipnólogo ofrece "sugestiones" al sujeto. El proceso se enmarca en un estado de "hipersugestionabilidad", en el cual el sujeto muestra una "sensibilidad pasiva a la sugestión por parte del sujeto, con tendencia a aceptar las sugestiones ofrecidas, debido a la presencia de un estado ambiguamente llamado "trance".

Weitzenhoffer (1989), también resalta la centralidad del papel de la sugestión en la hipnosis: "La hipnosis es un hipotético estado psicofisiológico caracterizado por la hipersugestionabilidad (sugestionabilidad elevada) del sujeto hipnotizado".
Estado subjetivo de experiencia

            Los primeros practicantes de la hipnosis argüían un estado de trance en el que el sujeto perdía o reducía la potencia de su mente lógica y consciente, perdiendo su facultad crítica. De alguna forma en la actualidad se considera que el individuo hipnotizado es capaz de ser más creativo o imaginativo porque las constricciones impuestas por la mente "lógica" están minimizadas. De ello se sigue que cuando la mente lógica se reduce, la "razón" ya no constriñe la toma de decisiones y el individuo es más "creativo" y "sugestionable" que de ordinario (Hawkins, 1998).

            Estas características implican en particular una alteración en los procesos lingüísticos. Las palabras, en la lógica del trance, se interpretan de modo mucho más literal, la comunicación se hace expresa mediante la focalización en las palabras mismas más que en las ideas. Existe a su vez una disminución asociada del juicio crítico a la hora de procesar el lenguaje y un incremento de la tolerancia a la incongruencia (Hawkins, 1998).

            Yapko (1990) en su definición de hipnosis resalta las características del estado de "trance": "... un estado de relajación, hipersugestionable, estado de relajación mental y corporal y subsecuentemente más sensible a la sugestión", ".. un estado de crepúsculo, a mitad de camino entre el sueño y el estado de vigilia...", "un estado subjetivo de experiencia ("en hipnosis") en el que el individuo tiene capacidades o experiencias generalmente consideradas como atípicas del estado "normal de vigilia"".

Atención focalizada y absorción en el proceso

            El papel de la atención y la concentración en los procesos hipnóticos ha sido puesto de manifiesto en la mayoría de las conceptualizaciones teóricas. Yapko (1990): "El trance es un estado de atención focalizada, dirigida interiormente o exteriormente". Waxman (1986) enfatiza la concentración sobre la voz del terapeuta: "La hipnosis puede ser definida como un estado alterado de consciencia producido por una total concentración en la voz del terapeuta; dando como resultado cambios mensurables a nivel físico, neurofisiológico y psicológico que pueden producir distorsiones en la emoción, sensación, percepción y la imagen".
            Al observar atentamente un individuo hipnotizado podemos percibir claramente que el estado que presenta constituye un estado de concentración profunda. Nos parece que la consciencia enfocara su atención en puntos concretos (un sonido, la voz del terapeuta, la música, un punto brillante, etc.), aislándose del resto. Para entender mejor el proceso nos serviría utilizar la metáfora de la lupa: la energía se concentra sobre un punto concreto, pero sin perderse un ápice de ella. En hipnosis, el proceso de inducción (que conoceremos más adelante) se constituye con el "rapto" de la atención del sujeto; atraer su atención y fijarla en un elemento del entorno o de sí mismo (externo o interno) prosiguiendo con nuevas instrucciones ritualizadas de profundización.
           



Disociación

            Para algunos autores durante el trance hipnótico se produce una "consciencia paralela" definiéndose la disociación como "la capacidad para romper una experiencia global en sus componentes, amplificando la conciencia de una parte mientras disminuye la consciencia de otras" (Yapko, 1990).
            Para Erickson la disociación está íntimamente relacionada con la inducción hipnótica sirviendo además como una forma de profundizar el trance, aunque de sus escritos cabe reducir que el trance no siempre entraña una disociación. El término de disociación en Erickson implica una rotura de las asociaciones mentales, siendo más correctamente una "disociación", como cuando una persona tiene la sensación de que una parte de su cuerpo se separa percibiéndola como un objeto (p.e. en la levitación del brazo).

            La disociación en hipnosis cobraría una dimensión especial, estableciéndose como "separación", "escisión", "división", etc. en los procesos mentales que normalmente se consideran unidos entre sí. Y también cuando algunos actos o conductas se producen al margen (o fuera de) la conciencia del sujeto, o bajo un control indirecto.

            Actualmente, desde una perspectiva científica, lo que era considerado “disociación” es absolutamente equiparable al concepto de percepción subjetiva de  involuntariedad en la ejecución de determinadas conductas bajo hipnosis (automaticidad del comportamiento). Y es una percepción en tanto que el sujeto es quien voluntariamente realiza una determinada acción o comportamiento, aun cuando perciba dicha acción o comportamiento como involuntario (por ejemplo, en el ejercicio de levitación del brazo).




La lógica del trance
            Este concepto fue acuñado por Orne (1959) conectado con lo que anteriormente referíamos en torno a la disociación. Orne hacía referencia a la capacidad de un sujeto, profundamente hipnotizado, para mantener su atención dirigida simultáneamente hacia cuestiones, percepciones o ideas inconsistentes desde un punto de vista puramente lógico. Para Orne, las alucinaciones (tanto las positivas como las negativas) son una buena muestra de "lógica del trance", del lenguaje simbólico y/o estructural que dotado de su propia idiosincrasia subyace durante el proceso hipnótico.
             
Teorías sobre la hipnosis. ¿Estado alterado de consciencia?
           
            Se han propuesto teorías e hipótesis explicativas diversas. Para una mayor profundización revísese a Crasilneck y Hall (1985) o a Kroger (1977). Las teorías psicoanalíticas han identificado a la hipnosis con procesos transferenciales, fenómenos histéricos y regresiones infantiles provocadas. Las teorías neurofisiológicas se centran en la relación entre hipnosis y sueño y el recurso a la fisiología para explicar los estados hipnóticos (inhibición cortical, cambios bioquímicos, neurotransmisores y neuromoduladores, dominancia del hemisferio derecho, etc.). Las teorías psicofisiológicas se centran en las relaciones entre la hipnosis y respuestas  psicofisiológicas. Las teorías psico-sociales hacen hincapié en el papel de las expectativas y la motivación, y la psicología del aprendizaje para explicar los fenómenos hipnóticos.
            Pero en general todas las teorías pueden dividirse en dos grandes clases: teorías del estado versus teorías del no estado y teorías fisiológicas versus teorías psicológicas.’

            Las teorías del estado sobre la hipnosis suponen que el estado de trance es cualitativamente diferente de otras experiencias mentales humanas. Desde este punto de vista la capacidad hipnótica o capacidad para el trance es una especie de rasgo relativamente estable que muestra fuertes diferencias individuales.  Por otra parte, los teóricos del no estado consideran que los fenómenos hipnóticos provienen de características psicológicas y sociales tales como la motivación, las expectativas de entrar en trance, la creencia y la fe en el hipnotizador, el deseo de agradarle y una experiencia positiva con el trance inicial.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTADO HIPNÓTICO
           
            Los investigadores, estudiosos y clínicos no se ponen de acuerdo a la hora de apuntar una definición de la naturaleza de la hipnosis. Sin embargo, parece admitirse un acuerdo amplio (con matizaciones, por supuesto) en torno a las características presentes en la hipnosis.    Para una revisión de estas características, seguiremos lo apuntado por el inestimable trabajo  realizado por los investigadores españoles Miguel Tobal y González Ordí (1988):
           
1. Un aumento de la sugestionabilidad (hipersugestionabilidad).
Para algunos autores esta es una de las características principales del estado hipnótico: el empleo de sugestiones adecuadas y dirigidas a provocar cambios cognitivos, fisiológicos o comportamentales en el individuo debido a que éste se encuentra en una actitud más receptiva (Bowers, 1976; Gibson y Heap, 1991; Kroger, 1963; Wolberg, 1982).

2. Un aumento de la capacidad de imaginería mental.
Muchos de los procedimientos derivados del marco terapéutico cognitivo-conductual se llevan a cabo mediante el uso de estrategias basadas en la imaginación y la visualización. La hipnosis ha empleado las técnicas imaginativas para inducir estados emocionales concretos (Bower, 1981) para aumentar la responsividad del sujeto hipnótico (Hilgard, 1974) o con intervenciones terapéuticas centradas en metáforas relacionadas con el sujeto o con  los problemas emocionales del sujeto hipnotizado o simplemente mediante un empleo similar al utilizado por psicólogos cognitivo-conductuales al margen de procedimientos hipnosugestivos. Está fuera de toda duda que la hipnosis incrementa la capacidad imaginativa y de visualización del sujeto (Hilgard and Hilgard, 1979).

3. Un aumento de la implicación emocional respecto a situaciones imaginadas por el sujeto o sugeridas directamente por el experimentador.
El sujeto hipnotizado experimenta las imágenes sugeridas por el hipnotizador como si fueran reales (ver lo comentado anteriormente en "absorción en el proceso"). La implicación emocional que se deriva de los procedimientos hipnóticos es uno de los factores que promueven el cambio terapéutico sin lugar a dudas. Mediante la hipnosis cabe optimizar y catalizar las técnicas de visualización y los beneficios de tratamientos derivados del empleo de la imaginación (p. ej. las formulaciones de Cautela, Ellis, Meichenbaum y Beck).
           
4. Focalización de la atención a una situación estimular restringida: las sugestiones verbales y/o accesorias dispensadas por el experimentador.
La restricción sensorial y la estimulación repetitiva (procedimientos estándares de inducción hipnótica) promueven la focalización de la atención del sujeto hipnotizado hacia elementos discretos sugeridos por el terapeuta y hacia las verbalizaciones de este (Bowers, 1976;  Wickramasekera, 1988)
           
5. Distorsión de las variables psicológicas de espacio y tiempo.
La restricción sensorial y la progresiva focalización de la atención con lleva para el individuo hipnotizado la pérdida de claves de referencia espacio-temporales, lo que origina distorsión subjetiva en la medición e interpretación de dichas variables (Wickramasekera, 1988)

6. Automaticidad del comportamiento.
Spanos (1982) habla de la importancia del concepto de involuntariedad (o automaticidad del comportamiento), relacionado con el anteriormente comentado de "disociación". No implica necesariamente un estado alterado de conciencia, sino una interpretación diferente a nivel estimular y sensorial de un hecho observable. Cuando en un procedimiento de "catalepsia del brazo" el sujeto interpreta como involuntario la experiencia conductual en la que se halla implicado  lo que hace es interpretar de un modo particular un hecho objetivo; asimismo su interpretación se halla influida y facilitada por lo que el individuo cree sobre el fenómeno.

7. Disminución de la capacidad de análisis lógico-racional y crítico de las situaciones.
Ver el apartado "lógica del trance".

8. Sensación de relajación profunda.
Aunque tradicionalmente se ha pensado que la hipnosis producía una relajación profunda, estudios recientes parecen demostrar que no necesariamente ha de existir una relación directa entre relajación como sensación subjetiva y relajación desde el punto de vista de la reducción del arousal fisiológico. En este sentido, la hipnosis parece influir más sobre los aspectos subjetivos que sobre los fisiológicos, siempre y cuando no se empleen sugestiones específicas para modificar éstos últimos (González Ordí y Miguel Tobal, 1994).

9. Alteraciones psicofisiológicas en relación directa con las características de las sugestiones.
            En la aplicación de hipnosis neutral (sin sugestiones adicionales) parecen hallarse patrones de activación psicofisiológica encontrados en técnicas clásicas de reducción de ansiedad (relajación, meditación, entrenamiento autógeno...). Sin embargo, cuando se añaden sugestiones específicas de cambio de determinadas respuestas psicofisiológicas, parece ser que el patrón de respuesta es modificado en la dirección planteada por dichas sugestiones. (Barber, 1961; Crawford y Gruzelier, 1992; Miguel Tobal y González Ordi, 1984 y 1993; Sarbin y Slagle, 1979 y 1980).

Tales características evidencian el papel que la hipnosis puede jugar en la terapia cognitivo-conductual, pues todas ellas pueden condicionar positivamente los resultados de cualquier aplicación psicológica. El aumento de sugestionabilidad, el incremento cualitativo y cuantitativo de la producción imaginativa, la implicación emocional, la focalización de la atención del paciente y la sensación de relajación profunda son las que se muestran más interesantes y destacadas en lo que a la clínica se refiere.

HIPNOSIS Y TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

            Lo que hemos visto hasta ahora nos ha servido para conocer los rudimentos de una técnica tan sugerente para su empleo en la clínica como es la hipnosis. No conviene olvidar que la hipnosis es por encima de todo un catalizador de las estrategias y técnicas que podemos aplicar en el marco de la terapéutica cognitivo-conductual a un paciente específico con un problema determinado. La hipnosis no es una terapia, de forma que su empleo estará siempre condicionado al análisis funcional de la conducta del caso que precise nuestra intervención, junto a las técnicas cognitivo-conductuales que estimemos oportunas.
            La psicología ha dado buenas muestras de su interés por la sugestión y la hipnosis. El empleo de la hipnosis  ha derivado en el desarrollo de teorías y técnicas que hoy son empleadas habitualmente por psicólogos cognitivo-conductuales. Sin ir más lejos, Wolpe hace uso de la hipnosis y la utiliza como medio para obtener la respuesta incompatible con la ansiedad en la aplicación de la desensibilización sistemática. El Entrenamiento Autógeno de Schultz se basa en la experiencia previa de su  autor en el ámbito de la hipnosis y la sugestión. Definitivamente, la consideración del estudio de la hipnosis como técnica de modificación de conducta es recogido por Krasner y Ullman (1965). La hipnosis ha estado estrechamente asociada al estudio de la desensibilización sistemática a lo largo de la década de los sesenta (Wolpe y Lazarus la utilizaron profusamente en sus investigaciones).  Cautela y Ellis también han empleado la hipnosis en sus respectivos desarrollos terapéuticos.

A continuación se recogen algunas de las técnicas de terapia de conducta que pueden emplearse utilizando procedimientos hipnosugestivos como catalizadores en su aplicación:
  • *Entrenamiento en relajación
  • Entrenamiento en imaginación.
  • Desensiblización sistemática en imaginación.
  • Inundación en imaginación.
  • Condicionamiento encubierto. (Se ha utilizado preferentemente la sensiblización encubierta, también el modelado, la extinción y el reforzamiento positivo encubierto.)
  • Técnicas de Autocontrol.
  • El empleo de imágenes.
  • Aproximaciones sucesivas (en vivo e imaginación).
  • Autoinstrucciones y estrategias de afrontamiento. Empleo de la hipnosis para recordar que poseemos estrategias para hacer frente a los problemas o facilitar el desarrollo de un programa de autoinstrucciones.
  • Entrenamiento en solución de problemas y otros procedimientos cognitivos (parada de pensamiento)
  • Re estructuración cognitiva. Introducción de autoafirmaciones y manejo de distorsiones cognitivas.
  • Terapia Racional-Emotiva de Ellis. Hipnosis Racional-Emotiva para sustituir las emociones inapropiadas por otras apropiadas.
  • Proyección en el Tiempo (Lázarus).
  • Inversión del hábito.
  • Prevención de respuesta.



Mención especial merecen los procedimientos de reestructuración cognitiva en hipnosis a los cuales se ha prestado escasa atención por parte de los clínicos y profesionales más relevantes del campo. Concretamente, Araoz (1985) ha alegado que la "autohipnosis negativa" o la aceptación y repetición sin críticas de imágenes y pensamientos negativos de tipo hipnótico, pueden superarse reemplazándolos por imágenes y pensamientos más positivos y adaptativos.

Un procedimiento de reestructuración cognitiva con hipnosis es similar al que todos conocemos:  detección de pensamientos e ideas distorsionadas y/o irracionales y/o autocríticos  (de forma alternativa a como se realiza en la clínica usual, bajo hipnosis podemos sugerir al paciente que imagine una situación problema y derive los pensamientos distorsionados de la misma, u obtenerlos al modo tradicional por medio de autorregistros); construcción de pensamientos y expresiones alternativas que reemplacen a los negativos (sugeridos por el psicólogo o por el propio paciente; no sólo se trata de buscar cogniciones o afirmaciones, también pueden ser útiles  imágenes o escenas mentales que aporten un cambio positivo); aplicación de dichas expresiones y construcciones e imágenes positivas alternativas a la experiencia del propio paciente, inicialmente mediante estrategias de ensayo en imaginación. Podemos apoyar con nuevas sugestiones que refuercen la "conducta positiva". Es sugerente asimismo para el paciente el establecimiento de relaciones entre imágenes negativas y autoverbalizaciones negativas, así como entre imágenes positivas y autoverbalizaciones positivas.

González Ordi y Miguel Tobal (1993) realizan una revisión de los aspectos que contribuyen al empleo de las técnicas de hipnosis como coadyuvantes y potenciadoras de otras técnicas empleadas dentro del marco de la terapia cognitivo conductual: El empleo de la sugestión.
Prácticamente la totalidad de los fenómenos adscritos a la hipnosis se encuentran en relación con alguna forma de sugestión directa o indirecta. La mayoría de las escalas de sugestionabilidad hipnótica se basan en la aplicación estandarizada de técnicas de inducción hipnótica y la administración de diversas pruebas que utilizan la sugestión, concepto que se ha venido utilizando en dos sentidos: como variable del procedimiento (instrucciones hipnóticas) y como variable del sujeto (sugestionabilidad). Este interesante binomio es de gran interés, no sólo para una mejor comprensión del llamado proceso hipnótico, sino que también podría suponer una aportación valiosa para el diseño de programas de intervención cognitivo-conductual en diversas áreas clínicas principalmente en dos sentidos: (1) considerar el grado o nivel de sugestionabilidad como variable moduladora, entre otras, de los efectos de diversas técnicas de terapia de conducta y, (2) el uso del grado o nivel de sugestionabilidad como criterio de elección de uno u otro tipo de estrategia de intervención. (González Ordi y Miguel Tobal, 1993).

Énfasis en la imaginación.  Tellegen (1978/1979) considera la capacidad para ser hipnotizado como la habilidad para responder imaginativa y participativamente a situaciones o estados sugeridos de forma que se experimenten como si fueran reales.

El uso de instrucciones de relajación. Buena parte de las técnicas que manejan los psicólogos cognitivo-conductuales implican el uso de estrategias de relajación (p.ej. desensibilización sistemática, condicionamiento encubierto, la inoculación al estrés, etc.). Cualquier técnica de relajación puede facilitarse con hipnosis. Aunque la mayoría de autores coinciden en afirmar que no hay diferencias en la efectividad entre procedimientos de relajación aislados y los aplicados bajo hipnosis, en el uso de relajación más hipnosis parecen hallarse algunas ventajas: a) la rapidez con que se obtienen resultados satisfactorios, especialmente si se utilizan sugestiones posthipnóticas (en una sesión) y b) no implica la necesidad de un entrenamiento previo del paciente (Fernández-Abascal, 1979). Técnicas como el Entrenamiento Autógeno de Schultz (1959) son una variación de procedimientos hipnóticos.
La modificación de actitudes, expectativas y motivaciones hacia la tarea. La creencia en la hipnosis lleva a la hipnosis (Kroger, 1963). Cualquier estrategia de intervención terapéutica maneja y debe manejar ciertas expectativas y actitudes hacia el ‘cambio de conducta’, este manejo positivo de las expectativas y actitudes del paciente se ve fortalecido a menudo por el hecho de emplear estrategias hipnóticas. Muchos investigadores han centrado sus investigaciones clínicas y experimentales en el manejo de las expectativas de los pacientes (Barber, Dalal y Carverley, 1968; Wedemeyer y Coe, 1981; González Ordi y Miguel Tobal, 1992; Lazarus, 1973 y otros).
González Ordi y Miguel Tobal (1993),  anticipan  una relación fructífera entre las técnicas de hipnosis y la terapia de conducta, especialmente en estos niveles de aplicación de dichas técnicas:

Como técnicas dirigidas a la modificación o extinción de conductas:
respuestas psicofisiológicas, trastornos psicosomáticos, sugestiones directas, etc.

Como técnicas para favorecer el autocontrol y modificar expectativas y actitudes ante situaciones-problema: sugestiones posthipnóticas, entrenamiento de habilidades, incremento de autoeficacia y autoestima, estrategias cognitivas.
Como técnicas coadyuvantes de otras técnicas cognitivo-conductuales: condicionamiento encubierto, desensibilización sistemática, TRE, relajación, etc.

CONCLUSIONES

            La hipnosis ha estado salpicada durante siglos de polémica y de contradicciones. En los últimos lustros y desde  la Medicina,  una corriente, la Sofrología de Caycedo, ha pretendido incluso cambiar el nombre del procedimiento en aras de hacer valer sus benéficas aportaciones clínicas sin verse desprestigiada por su original y vilipendiado nombre de raíz griega (hypnos: sueño).
            Su inaprensibilidad es una de sus características más sobresalientes y lo que la embellece en extremo. Especialmente de cara a su uso en la terapia clínica psicológica.
            Las discusiones en torno a su naturaleza y características se mantienen inamovibles; partidarios del estado vs no estado; Berheim vs Charcot; magnetismo vs sugestión..  En el Simposium Internacional sobre Hipnosis y Psicología Clínica, celebrado en Almería (2000), fui testigo de esta polarización en torno a la hipnosis: en uno de los momentos más tensos del Simposium, Médicos participantes en el acto se enzarzaron en una discusión muy acalorada con algunos de los ponentes invitados, participantes en una Mesa Redonda. Quienes, irritados,  increpaban a los ponentes manifestaban su convencimiento de que la hipnosis era un estado de consciencia alterada; los increpados, profesores universitarios (psicólogos) en esta oportunidad exponían su creencia de que la hipnosis era puramente artefactual. Se diría que continuamos sin apreciables avances científicos, pues acabamos discutiendo en los mismos términos que hace siglos. Pero lo cierto es que las nuevas técnicas de neuroimagen están ofreciendo interesantes resultados (aún confusos) que apuntan hacia una integración de probables cambios funcionales cerebrales, cambios psicofisiológicos y correlatos cognitivo-comportamentales tras una inducción hipnótica.

            La hipnosis es una técnica excelente como adjunta a procedimientos de reducción de ansiedad; facilita la atención y estimula la motivación del paciente que acude a consulta; es un excelente apoyo en procesos de exposición en imaginación; en manos expertas, reduce el tiempo que el terapeuta debe dedicar para producir cambios cognitivos, comportamentales y psicofisiológicos en los pacientes; las perspectivas de su utilización en trastornos psicosomáticos (condicionados por respuestas básicamente psicofisiológicas) son inmensas; favorece el empleo de estrategias de autocontrol; es una excelente herramienta para modificar actitudes y expectativas ante situaciones-problema; en definitiva, la hipnosis es un gran facilitador del trabajo del  psicólogo cognitivo-conductual.

            La hipnosis es una técnica especializada, no una terapia, de utilidad manifiesta en el ámbito de la terapia de conducta; una técnica que debería sumarse a todo arsenal de procedimientos del psicólogo cognitivo-conductual. Desde nuestro compromiso con la sociedad, para la que trabajamos, el empleo extensivo de procedimientos de hipnosis, en mi opinión, redundará en beneficio directo de todos los pacientes que se ven perturbados en su Salud Mental. Confío en que la investigación experimental en el campo de la hipnosis y sus aplicaciones clínicas,  ofrezcan en un futuro el apoyo necesario para la restitución histórica del lugar que merece la hipnosis en la Ciencia. 


Fuente/Autor:  
Alberto Bermejo Mercader.